¿Qué es una carta de navegación y para qué le sirve a mi negocio?

Toda empresa, independientemente de su giro de negocio o tamaño, requiere de una guía que le oriente en el presente y el futuro hacia el logro de metas y objetivos concretos.

Nosotros llamamos a esta guía, la carta de navegación.

Qué sencillo es navegar en un mar tranquilo, sin fuerte oleaje en un bello atardecer ¿cierto?

Sin embargo, la realidad  a la que muchas empresas nos hemos enfrentado, es bien distinta; hemos encontrado tormentas y océanos turbulentos y es ahí donde nuestra carta de navegación nos ayuda para no perder el rumbo, orientar a nuestra tripulación y llegar a nuestro destino exitosamente.

La gestión estratégica es un proceso cuya base se centra en el ciclo del PHVA (Planificar, Hacer, Verificar y Actuar). Adicionalmente, incorporamos una fase previa de análisis, ya que consideramos que no se debe documentar acciones sin antes tomarse el debido tiempo para una conceptualización del contexto interno y externo de la organización.

La metodología que utilizamos generalmente para desarrollar nuestra carta de navegación se basa en 5 Etapas de Gestión:

  1. Análisis
  2. Planificación
  3. Ejecución
  4. Seguimiento y Control
  5. Tomar Acción

Los errores más comunes se resumen en la omisión de alguno de los pasos anteriores, lo cual genera reprocesos, confusión en el equipo de trabajo, falta de acción o ajuste cuando las cosas no salen bien y lo peor de todo no lograr los resultados previstos.

Dentro de la fase de Análisis, el objetivo es definir la situación de la organización a lo interno (lo positivo y lo negativo) y hacer un monitoreo de los entornos externos y el análisis PESTAL: político económico, social, tecnológico y ambiental.

Para la etapa de Planificación vamos a documentar las iniciativas estratégicas en un plan de acción que responda al menos: Qué, Cómo, Cuándo, Dónde, Quién, Cuánto ($) y muy importante Cómo lo vamos a medir.

La Ejecución consiste en llevar a la práctica las acciones del plan según lo acordado.

Finalmente, de nada sirve tener un excelente plan de acción documentado sin un adecuado seguimiento y control que consiste en evaluar en periodos planificados si se cumplen los resultados esperados mediante metas e indicadores.  Esto lo puede documentar en un tablero de control o “Scorecard”.

Recuerde: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.”, frase del físico William Thomson Kelvin, conocido como Lord Kelvin por sus aportes a la física.

Finalmente, tome acción si no se logran los resultados, revise la estrategia inicial, modifique el plan de acción y vuelva a medir su eficacia.

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